Look up: toda tecnología incorpora su propio accidente

El vídeo ‘Look Up’ lleva 30 millones de visitas en Youtube. Y siguen creciendo. Quizás sea impresión mía pero quizás esté brotando una cierto desapego hacia el desarrollo tecnológico. Ciertas personas se están rebelando sobre nuestra forma de vivir actual: rodeados aparatos hiperpotentes. Y me refiero aquí al rey de todos ellos: el Smartphone.

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La tecnología se convierte en perjudicial si nos deshumaniza. Noto que hay cierto desinterés hacia la comunicación real: aquella que usa los sentidos empezando por la vista. Somos seres visuales, ante todo y detesto que una persona no me mire cuando quiero comunicarme.  Dudo del Muntitask, creo que es un invento de las compañías telefónicas.  No se puede comunicar algo a alguien que está mirando fijamente a la pantalla de un smartphone o de un ordenador. Simplemente se desvirtúa la atención y, por ende, la comunicación no es buena.

Es necesario ver el vídeo ‘Look Up’ una y otra vez para intentar comportarnos con la tecnología. Está claro que no vamos a cambiar nuestros hábitos pero es cierto que sí que se pueden limar algunos comportamientos. ¿En qué nos convertimos si perdemos la educación? El movimiento ‘Not available at the Apple Store’ asegura que en estos tiempos ‘no hay una aplicación para todo’ en un halago a la recuperación de la infancia . En la web creada por tres estudiantes uno puede descargarse las pegatinas que promueven su idea.

En mi presentación en la Miami Ad School de hoy tengo que defender a AT&T, uno de los operadores de telefonía móvil más importantes de Estados Unidos. Precisamente tengo que hablar sobre el ‘uso responsable del teléfono móvil’. Detesto cuando voy en el Metro de Madrid  que la gente ponga música a todo volumen ¿Para qué se inventaron los cascos?.  Detesto mis grupos de WhatsApp… Somos humanos, tenemos un límite. No se puede ser amigo de todo el mundo. Estamos en este planeta  un tiempo limitado. Hay que centrarnos y descartar cosas que nunca podremos hacer. Nunca podremos tener miles de amigos porque la buena amistad se forja en años de dedicación y perseverancia. Yo procuro cuidarlos para que no se conviertan en uno de los 500 que tengo en Facebook, que, sinceramente mi relación con ellos es igual a cero.

@alopezvicente

 

 

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WhatsApp, contínua interrupción vital

La transacción cultural que estamos experimentando nos está volviendo un poco locos. La tecnología está invadiendo algunos de los espacios ‘sagrados’ como el trabajo o el lugar de descanso. Uno de los máximos responsables es el WhatsApp. Sí, esa aplicación que propinó una tremenda bofetada al lucrativo negocio de los SMS de los operadores móviles mundiales ( 13.900 millones de dólares en 2011).

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Pero, desde mi punto de vista, el cambio más importante que ha proporcionado WhatsApp no ha sido económico sino sociológico. Está claro que todo depende de la actitud y de cómo se lo tome cada uno esta invasión de las las nuevas novedades tecnológicas pero: ¿Quién no se ha vuelto loco con un grupo de WhatsApp? ¿Quién no se ha enfadado en alguna cena con amigos porque no ha dejado de mirar el móvil durante toda la cena? (Probablemente estaría chateando a través de esta App). Creo que esta aplicación nos ha aportado algunas ventajas pero, como dijo una vez un experto en sociología digital, toda tecnología incorpora su propio accidente.

¿Cuáles son los problemas que genera WhatsaApp?

No me considero un negativo digital sino todo lo contrario pero ya son muchas las personas que están criticando algunas de los errores que puede producir esta App. ‘De cómo el WhatsApp acabará con todas las relaciones sexuales’ es una entrada escrita por @Albertomoderno cargada de significado.

Parece que, pese a todos los avances tecnológicos que nos permiten de manera instantánea mandar un mensaje desde una punta del mundo a la otra, nos falla algo que no podemos perder: la comunicación cara a cara. Porque la tecnología nunca podrá suplir lo que esta comunicación supone para los seres humanos. Ni un Tuit, ni un mensaje de WhatsApp puede suplir al tono de voz, una mirada penetrante o un gesto de un rostro humano sobre otro…

No querría acabar este post sin mencionar los cambios que nos ha proporcionado la hiperconectividad gracias a Internet. Algunos hablan de que nos hemos convertido en unos ‘Homo interruptor’. Es interesante la alusión que hizo Mara Torres hace dos semanas en uno de sus programas junto a Joaquín Reyes. Mencionó a Clifford Nass, un profesor de la universidad de Stanford ya fallecido que aseguraba que las personas ‘multitask’ (que tienen abiertas muchas pantallas en el ordenador, están pendientes del móvil, de la tablet, etc) son menos productivas en su trabajo que aquellas que no lo son.

@alopezvicente

Abajo podéis ver  el programa con el interesante debate sobre el ‘Homos Interruptus’:

El futuro de las Google Glass: los humanos no vamos tan rápido

Cada vez vemos a más gente que cuelga en Facebook o Twitter una foto con las gafas de Google. Lo cierto es que si ahora mismo salgo de casa, me para un tipo, y me pregunta algo con ese artilugio puesto, me quedaría un poco mosqueado. ¿La tecnología va demasiado rápido o es impresión mía?

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Las Google Glass son un dispositivo de realidad aumentada que, por lo que he leído, sirven para conectarte a tu Smartphone sin usar las manos. Quizás sea un poco escéptico pero no lo veo. No imagino a millones de personas con esas gafas por la calle. Sin embargo no quiero ser un ‘tecnoescéptico’ (¿Existe esta palabra? Da igual, este blog es mío). Hace unos años tampoco imaginábamos a millones de personas conectadas al teléfono móvil y hoy en día me asusta lo enganchadas que estamos a nuestros teléfonos. Quizás demasiado, quizás no deberían ser así las cosas.

No se si es el estado actual en el que me encuentro o lo que verdaderamente está ocurriendo pero creo que cada vez más empresas tecnológicas quieren imponer su criterio y hacer que que la sociedad adapte aparatos a un ritmo diferente al natural. Los humanos no vamos tan rápido. No todos, por lo menos. ¡ Aún hay mucha gente que le cuesta usar los dispositivos! ¿Estaos preparados para adoptar los nuevos?

No quiero ser tan torpe de negarme a lo que se viene encima. Me refiero a la revolución digital. Pero creo que a veces, las personas necesitamos otros ritmos. Por ejemplo, la aplicación WhatsApp. Sinceramente, creo que los mensajes están perdiendo el valor que se merece. Ahora mismo es facilísimo conectarse con alguien pero la información pierde calidad. Hemos pasado de mandar mensajes a 15 céntimos (los famosos SMS) a poder enviarnos mensajes sin límite y a coste 0 a través del famoso WhatsApp. Sin embargo ¿Leemos todos los mensajes de que recibimos? ¿Hacemos caso a los grupos? Obviamente no. Es imposible. Cada humano tiene un ritmo diferente y no todo el mundo se adapta igual a las tecnologías.

Nos tenemos que reinventar y adaptarnos al cambio pero las cosas, a veces, van poco a poco. ¿ No lo creéis?

 @alopezvicente