Carta de un español desde Miami

‘El tiempo es lo único que tenéis y  tal vez un día descubráis que os queda menos del que pensabais’ Es una frase  de Randy Paush que escribió un gran libro llamado ‘La última lección’, cien por cien recomendable.

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Llevo dos meses en Miami. Vine aquí para estudiar un curso de Social Media. He salido de un gran país, España porque no me ofrecía exactamente lo que estaba buscando. Tenía trabajo como freelance . Vivía con mis padres y aquí estoy: intentando crecer profesionalmente. 

Quizás tomé la decisión equivocada, o quizás no, pero ya no importa. Está hecho, somos lo que decidimos. Miami es una gran ciudad. Una de las mejores cosas es el clima: ayuda a pasar los días.  No obstante, sigo echando de menos España: sus gentes, su cultura. Es mi casa ¿Cómo no voy a querer volver? Allí me crié y entiendo que pertenezco a esa parte del mundo.

Me hacen gracia personas como la periodista Isabel San Sebastián, que tiene la desfachatez de decirle en directo a un estudiante de 30 años que ‘se busque un trabajo o sino que se vaya fuera’. Sé que el hombre es un ser egoísta pero está mal decirle eso a una persona en un programa de televisión. Y más aún desde una  posición ‘privilegiada’. No niego que haya luchado para llegar a donde está pero no le vendría más una buena dosis de humildad a la señora San Sebastián. 

Intento mejorar día a día. Estudié cinco años de Periodismo en Madrid mientras trabajaba en diferentes lugares para sacar dinero: repartidor en el Telepizza, socorrista, camarero, dependiente en Zara Home con una jefa nefasta cuya actitud hacia sus subordinados era deplorable… Tras hacer unas prácticas en una productora donde me pagaban 300 euros al mes por trabajar 6 horas diarias como becario, me fui a Dublín para ser dependiente en una tienda de relojes en el Aeropuerto. Tenía que levantarme a las 3 de la mañana. Era  duro pero me pagaban 1400 euros mensuales. Lo mejor de todo: me trataban dignamente.

Lo que pasa en España es una falta de consideración hacia el prójimo acompañado de una decepción contagiosa. Cada uno de los trabajadores cumple su función y hay que respetarlos como tal. Desde el limpiador hasta el ejecutivo que toma decisiones de gran trascendencia.  Está claro que hay trabajos con mayor responsabilidad que han de que ser mejor remunerados pero el respeto al prójimo es algo que no se puede perder. 

Estoy en Miami y echo de menos Madrid. Me gusta tener a mis padres, a mis hermanos y  tener cerca al resto de mi gente. La mayoría de mis amigos, al igual que yo, se han tenido que ir fuera a buscarse el trabajo: uno en Irlanda, otro en China, otro en Kenia, otro en Alemania. En a vida las cosas cambian y hay que adaptarse. Les he preguntado y si les ofreciesen un trabajo en España igual al  que tienen ahora mismo en sus respectivos destinos, harían las maletas sin dudarlo. 

Pol lo tanto el problema viene de raíz. Hay una falta de consideración hacia los que empezamos a trabajar, hacia el músculo económico. Queremos tener un trabajo digno: poder ganar dinero trabajando justamente. Poder tener una casa, formar una familia e irnos de vacaciones para disfrutar de la vida. 


Estoy en Miami porque quiero mejorar mis cualidades. Para que no me tomen el pelo en las entrevistas de trabajo cuando regrese a España.  Para poder decir: yo valgo tanto porque he invertido en mi formación. 

@alopezvicente

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Aumentar el engagement en Facebook: no hay fórmula mágica

Acabo de leer este interesante post sobre Facebook en Trecebits. Comparto aquí esta infografía que dé algunas pistas para optimizar el uso de esta plataforma social. Aquí tenéis otro post sobre LinkedIn

Good luck!

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@alopezvicente

 

 

Eres mi amigo en Facebook, luego vendo

Ha sido automático. Casi sin decidirlo. De repente, se ha producido una reacción química dentro de mi cabeza y le he dado a ‘me gusta’ al perfil de ‘Decathlon’. ¿Qué ha pasado?

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En mi muro ha saltado una alerta diciendo que a una excompañera mía de Telecinco le gusta esta página. Me ha resultado curioso el hecho de que mi cerebro haya asociado la amistad que tengo con esta chica con una marca con la que tengo bastante relación.  ¿Nunca os habéis planteado por qué le dais al me gusta en ciertas páginas y pasáis de otras?

En estos tiempos de locos, la tecnología nos rodea y las marcas buscan cualquier vía para meterse en nuestra cabeza. Facebook es una plataforma inmensa que ha evolucionado por sí sola. Del mismo modo, sus usuarios, esa comunidad inmensa de 1.100 millones han cambiado sus hábitos. La vida es así, reinvéntate o muere.

Durante mi etapa de la universidad la usaba única y exclusivamente para ligar. Pasaba sinceramente del fin comercial y no la utilizaba para informarme. Pero hoy en día a través de Facebook me entero de muchas cosas: de noticias como el accidente de el Káiser o del hijo que acaban de tener Sara Carbonero e Íker Casillas. La plataforma pues ofrece servicios nuevos teniendo como base de existencia las relaciones entre personas (por cierto, tengo que hacer  limpia de contactos).

Ya con la llegada de los smartphones… Apaga y vámonos. Quizás nos estemos deshumanizando un poco todos con tanta tecnología pero está claro que gracias a ella muchas de las acciones cotidianas de nuestra vida se vuelven más cómodas (Ejemplo de ayer: pregunté a varios viejecitos del barrio de Chamberí por un fotomatón. No tenían ni idea. Tuve que consultarlo en Google Maps para sacar alguna pista).

Lo que está claro es que las plataformas sociales suponen una vía para poder vender más y esto lo saben las marcas. Estudiando y haciendo las cosas bien,  podremos entender cómo buscar trabajo, rendir más y conseguir más beneficios para nuestros clientes.

@alopezvicente

Guía de SEO para rebeldes

En SEO no se trata de ganar el primer puesto del ranking de Google, se trata de dominar tu nicho con múltiples puestos en la primera página’.

Así lo recomiendan desde www.rebeldesmarketingonline.com.

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Pinchando aquí podéis acceder a esta guía de SEO que no viene mal para los que estamos metidos en este mundo tan divertido (y arduo)

@alopezvicente

Salir de la zona de confort

En esta entrada podéis leer verdades como puños. La primera de ellas es que en ocasiones pasamos más tiempo contemplando lo que hacen los demás que pensando qué queremos hacer nosotros. 

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Sí, es la era del cotilleo: de las redes sociales. Todo ello bajo el paragüas de una crisis que azota a muchas personas en España. En mi caso, no tengo más remedio que usar todas estas herramientas digitales para mi trabajo. Aunque a veces me vuelvo un poco loco con tanta tecnología y me da por hacer alguna crítica (Ej. Este post sobre WhatsApp).

Es necesario, por tanto, pensar qué queremos hacer y hacerlo con nuestras vidas. Me imagino que Elisa Sancha, la autora del post que acabo de leer, se refiere a que no podemos anteponer la vida de los demás a la nuestra. Es decir, que reflexiona sobre el hecho de que pasamos demasiados minutos de nuestra vida espiando y mirando lo que hacen los demás cuando deberíamos fijarnos en nosotros mismos: ¿Qué queremos? ¿Cómo podemos mejorar? ¿Cómo podemos dejar a un lado nuestros miedos?

En mi caso me he tomado un tiempo para intentar pensar y reflexionar sobre esto. Os mantendré informados de mis movimientos vitales y profesionales a través de este blog.

@alopezvicente

WhatsApp, contínua interrupción vital

La transacción cultural que estamos experimentando nos está volviendo un poco locos. La tecnología está invadiendo algunos de los espacios ‘sagrados’ como el trabajo o el lugar de descanso. Uno de los máximos responsables es el WhatsApp. Sí, esa aplicación que propinó una tremenda bofetada al lucrativo negocio de los SMS de los operadores móviles mundiales ( 13.900 millones de dólares en 2011).

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Pero, desde mi punto de vista, el cambio más importante que ha proporcionado WhatsApp no ha sido económico sino sociológico. Está claro que todo depende de la actitud y de cómo se lo tome cada uno esta invasión de las las nuevas novedades tecnológicas pero: ¿Quién no se ha vuelto loco con un grupo de WhatsApp? ¿Quién no se ha enfadado en alguna cena con amigos porque no ha dejado de mirar el móvil durante toda la cena? (Probablemente estaría chateando a través de esta App). Creo que esta aplicación nos ha aportado algunas ventajas pero, como dijo una vez un experto en sociología digital, toda tecnología incorpora su propio accidente.

¿Cuáles son los problemas que genera WhatsaApp?

No me considero un negativo digital sino todo lo contrario pero ya son muchas las personas que están criticando algunas de los errores que puede producir esta App. ‘De cómo el WhatsApp acabará con todas las relaciones sexuales’ es una entrada escrita por @Albertomoderno cargada de significado.

Parece que, pese a todos los avances tecnológicos que nos permiten de manera instantánea mandar un mensaje desde una punta del mundo a la otra, nos falla algo que no podemos perder: la comunicación cara a cara. Porque la tecnología nunca podrá suplir lo que esta comunicación supone para los seres humanos. Ni un Tuit, ni un mensaje de WhatsApp puede suplir al tono de voz, una mirada penetrante o un gesto de un rostro humano sobre otro…

No querría acabar este post sin mencionar los cambios que nos ha proporcionado la hiperconectividad gracias a Internet. Algunos hablan de que nos hemos convertido en unos ‘Homo interruptor’. Es interesante la alusión que hizo Mara Torres hace dos semanas en uno de sus programas junto a Joaquín Reyes. Mencionó a Clifford Nass, un profesor de la universidad de Stanford ya fallecido que aseguraba que las personas ‘multitask’ (que tienen abiertas muchas pantallas en el ordenador, están pendientes del móvil, de la tablet, etc) son menos productivas en su trabajo que aquellas que no lo son.

@alopezvicente

Abajo podéis ver  el programa con el interesante debate sobre el ‘Homos Interruptus’:

El futuro de las Google Glass: los humanos no vamos tan rápido

Cada vez vemos a más gente que cuelga en Facebook o Twitter una foto con las gafas de Google. Lo cierto es que si ahora mismo salgo de casa, me para un tipo, y me pregunta algo con ese artilugio puesto, me quedaría un poco mosqueado. ¿La tecnología va demasiado rápido o es impresión mía?

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Las Google Glass son un dispositivo de realidad aumentada que, por lo que he leído, sirven para conectarte a tu Smartphone sin usar las manos. Quizás sea un poco escéptico pero no lo veo. No imagino a millones de personas con esas gafas por la calle. Sin embargo no quiero ser un ‘tecnoescéptico’ (¿Existe esta palabra? Da igual, este blog es mío). Hace unos años tampoco imaginábamos a millones de personas conectadas al teléfono móvil y hoy en día me asusta lo enganchadas que estamos a nuestros teléfonos. Quizás demasiado, quizás no deberían ser así las cosas.

No se si es el estado actual en el que me encuentro o lo que verdaderamente está ocurriendo pero creo que cada vez más empresas tecnológicas quieren imponer su criterio y hacer que que la sociedad adapte aparatos a un ritmo diferente al natural. Los humanos no vamos tan rápido. No todos, por lo menos. ¡ Aún hay mucha gente que le cuesta usar los dispositivos! ¿Estaos preparados para adoptar los nuevos?

No quiero ser tan torpe de negarme a lo que se viene encima. Me refiero a la revolución digital. Pero creo que a veces, las personas necesitamos otros ritmos. Por ejemplo, la aplicación WhatsApp. Sinceramente, creo que los mensajes están perdiendo el valor que se merece. Ahora mismo es facilísimo conectarse con alguien pero la información pierde calidad. Hemos pasado de mandar mensajes a 15 céntimos (los famosos SMS) a poder enviarnos mensajes sin límite y a coste 0 a través del famoso WhatsApp. Sin embargo ¿Leemos todos los mensajes de que recibimos? ¿Hacemos caso a los grupos? Obviamente no. Es imposible. Cada humano tiene un ritmo diferente y no todo el mundo se adapta igual a las tecnologías.

Nos tenemos que reinventar y adaptarnos al cambio pero las cosas, a veces, van poco a poco. ¿ No lo creéis?

 @alopezvicente