Después de ‘ganar, ganar y ganar y volver a ganar’ nos queda aprender, aprender y reninventarnos

Creo que lo que le ha pasado a la Selección española en Brasil ha sido bueno y se puede aplicar a toda la población en genral. La vida no es un camino de rosas. Hay altos y bajos. La solución reside en dejar las críticas a un lado e intentar aprender, reinventarse. Nadie es bueno para siempre. Tenemos delante nuevos retos que hay que aceptar. Captura de pantalla 2014-06-20 a la(s) 20.10.37

No es fácil. Los ánimos a veces no son los deseados pero es importante hacer un esfuerzo. En España tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo. Somos muy felices cuando las cosas nos van bien pero estamos muy tristes si no vemos progresión en nuestro desarrollo personal y profesional.

Lo que ahora llaman la zona de confort es lo que se ha hecho toda la vida: salir de tu estado actual de queja y proponerte retos para hacer un cambio. No es fácil salir de la zona de confort. En mi caso: dejé de trabajar en España para aceptar el reto de venirme a Miami. Salí de mi zona de confort para poder progresar. No ha sido un camino de rosas, como todo el mundo se piensa al ver las fotos tan bonitas que he publicado en las Redes Sociales estos últimos meses. 


He tenido mis momentos de bajón. Momentos estresantes, de no encontrarme bien conmigo mismo y de no saber por qué hago las cosas. Pero me llevo lo positivo: he aprendido a expresarme mejor y en una lengua diferente al español. Creo que eso ya es de por sí un reto importante. Hablar en público en inglés, saber mover las manos y poder comunicarse mejor. Creo que durante el tiempo que he estado aquí ha pasado algo importante: me he reinventado.

Reinventarse tampoco es un camino de rosas. Ahora estoy en un estado que nunca había conocido. No sé qué pasará y a veces me siento mal pero estoy aceptándolo. No sé si tenderé trabajo a la vuela con el contexto en el que está España.

Creo que tengo que ser paciente. Aceptar las cosas como vienen. Como dice mi madre: ‘Deja que la vida te sorprenda, Álvaro’.

@alopezvicente

Carta de un español desde Miami

‘El tiempo es lo único que tenéis y  tal vez un día descubráis que os queda menos del que pensabais’ Es una frase  de Randy Paush que escribió un gran libro llamado ‘La última lección’, cien por cien recomendable.

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Llevo dos meses en Miami. Vine aquí para estudiar un curso de Social Media. He salido de un gran país, España porque no me ofrecía exactamente lo que estaba buscando. Tenía trabajo como freelance . Vivía con mis padres y aquí estoy: intentando crecer profesionalmente. 

Quizás tomé la decisión equivocada, o quizás no, pero ya no importa. Está hecho, somos lo que decidimos. Miami es una gran ciudad. Una de las mejores cosas es el clima: ayuda a pasar los días.  No obstante, sigo echando de menos España: sus gentes, su cultura. Es mi casa ¿Cómo no voy a querer volver? Allí me crié y entiendo que pertenezco a esa parte del mundo.

Me hacen gracia personas como la periodista Isabel San Sebastián, que tiene la desfachatez de decirle en directo a un estudiante de 30 años que ‘se busque un trabajo o sino que se vaya fuera’. Sé que el hombre es un ser egoísta pero está mal decirle eso a una persona en un programa de televisión. Y más aún desde una  posición ‘privilegiada’. No niego que haya luchado para llegar a donde está pero no le vendría más una buena dosis de humildad a la señora San Sebastián. 

Intento mejorar día a día. Estudié cinco años de Periodismo en Madrid mientras trabajaba en diferentes lugares para sacar dinero: repartidor en el Telepizza, socorrista, camarero, dependiente en Zara Home con una jefa nefasta cuya actitud hacia sus subordinados era deplorable… Tras hacer unas prácticas en una productora donde me pagaban 300 euros al mes por trabajar 6 horas diarias como becario, me fui a Dublín para ser dependiente en una tienda de relojes en el Aeropuerto. Tenía que levantarme a las 3 de la mañana. Era  duro pero me pagaban 1400 euros mensuales. Lo mejor de todo: me trataban dignamente.

Lo que pasa en España es una falta de consideración hacia el prójimo acompañado de una decepción contagiosa. Cada uno de los trabajadores cumple su función y hay que respetarlos como tal. Desde el limpiador hasta el ejecutivo que toma decisiones de gran trascendencia.  Está claro que hay trabajos con mayor responsabilidad que han de que ser mejor remunerados pero el respeto al prójimo es algo que no se puede perder. 

Estoy en Miami y echo de menos Madrid. Me gusta tener a mis padres, a mis hermanos y  tener cerca al resto de mi gente. La mayoría de mis amigos, al igual que yo, se han tenido que ir fuera a buscarse el trabajo: uno en Irlanda, otro en China, otro en Kenia, otro en Alemania. En a vida las cosas cambian y hay que adaptarse. Les he preguntado y si les ofreciesen un trabajo en España igual al  que tienen ahora mismo en sus respectivos destinos, harían las maletas sin dudarlo. 

Pol lo tanto el problema viene de raíz. Hay una falta de consideración hacia los que empezamos a trabajar, hacia el músculo económico. Queremos tener un trabajo digno: poder ganar dinero trabajando justamente. Poder tener una casa, formar una familia e irnos de vacaciones para disfrutar de la vida. 


Estoy en Miami porque quiero mejorar mis cualidades. Para que no me tomen el pelo en las entrevistas de trabajo cuando regrese a España.  Para poder decir: yo valgo tanto porque he invertido en mi formación. 

@alopezvicente

Wynwood, descubriendo el arte callejero de Miami

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Una de las instalaciones de arte callejero al aire libre más grandes del planeta se encuentra en Miami.

El día se tomó un respiro y el calor pasó de sofocante a aceptable. Nos permitió pasear por el barrio de Wynwood y conocer algunos de sus secretos. Entre ellos estaba el Wynwood Kitchen and Bar (WKB). Un restaurante con una decoración especial: las paredes del interior se convierten en gigantescos cuadros y los muros de exterior en paneles llenos de figuras y obras de arte. No sé cuánto costará una cena allí pero sí lo que me costó la Corona que me pedí : 6 dólares. Nada mal para ser en Miami. Mi impresión fue que los precios no son caros teniendo en cuenta la calidad de las instalaciones.

No entiendo mucho de arte pero estas calles llenas de graffitis de todo tipo han despertado una gran curiosidad en mí. El artífice de ‘este tinglado’ fue Tony Goldman, un artista visionario que transformó Wynwood, un barrio puertorriqueño así como  Southbeach.  Y es que Miami evoluciona y quiere dar un paso más allá a la oferta de sol y playa, acercarse a la cultura.

Para más información sobre datos históricos,  visita este link que te lleva a un reportaje de El País. Yo me limito a aportar este pequeño párrafo y algunas fotos.

Por cierto, el taxista nos contó de vuelta que le habían atracado a punta de pistola unas cinco veces en Wynwood . ‘Es Miami y todo puede pasar’, dijo. De momento, en la zona donde vivo,  Southbeach, nunca me sentí inseguro.

No está de mal ser precavido, no vaya a ser.

@alopezvicente

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