Ser positivos, no queda otra opción

Hablemos de positivismo. De ir para adelante. Cada uno de nosotros tiene un objetivo: ser felices en esta vida que nos ha tocado vivir. No es fácil. Lo difícil es tirar para adelante, sobre todo en esos momentos en los que uno no sabe las razones por las que está mal.

positivismo

En un mundo tan competitivo, en el que muchas personas tienen intereses contrapuestos a los tuyos hay que saber medir las fuerzas. No quiero que este texto se convierta en una explosión de lo maravillosa que es la vida sino en una advertencia: hay que esforzarse en ser felices.

¿Cómo se consigue? Para empezar, tranquilidad. En mi caso: peco de ser demasiado emotivo. De expresar demasiado mis sentimientos. Quizás debería de dejar paso a la razón ya que ésta es la que controla los sentimientos.

Alguien muy especial me dijo una vez en la que me encontraba mal que somos seres cargados de emociones. Me advirtió que no debía de guardarme todas esas emociones dentro de mí sino sacarlas y de expresar en todo momento cómo me siento. Tenía algo de razón. Sin embargo creo que muchas veces hay que controlarse. Sobre todo en determinadas ocasiones. No hay que decir todo lo que sale de la cabeza sino analizar el contexto. Por ejemplo, en una reunión de trabajo: no podemos ser demasiado emotivos ni fingir afectos porque eso mostrará nuestras debilidades.

En el trabajo hay que ser razonables. Ya tendremos tiempo en nuestra intimidad de expresar todos esos sentimientos.  Digamos que se parece a aquello de: de política y de religión mejor no hablar fuera de casa. Es algo que aprendí de mis padres, así como otra serie de valores que me acompañarán toda mi vida.

No pretendo ser demasiado filosófico con este texto. Simplemente creo que hay que ser positivo y tirara para adelante. Es la única forma de sobrellevar la vida y de las complicaciones que se nos ponen por delante.

Álvaro

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