Protegido: Futuro

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Crisis

La crisis la veo con ojos de recién licenciado. Son tiempos difíciles, eso es verdad, pero está claro que hay que “arrimar el hombro”. Esa expresión la escuché hace poco en los medios de comunicación y me parece muy significativa.

Arrimar el hombro sí, somos muchos en todas partes. Todos queremos la felicidad y a para ello luchamos. La crisis eleva el umbral. Es más difícil encontrar un trabajo más remunerado y menos sacrificado. Pero, insisto, hay que hacer un sacrificio. No perder la esperanza de que aquel que trabaje concienzudamente tendrá su recompensa.

No hago más que leer quejas en los medios de comunicación. Que si Zapatero por aquí, que si los bancos por allá. Tengo bastantes razones para quejarme y sé que muchos me darán mil vueltas. Pero odio a las personas que se quejan y echan la culpa a los demás.
Yo no he dormido aún. Dentro de unas horas me tengo que levantar para irme a trabajar al aeropuerto de Dublín en una tienda. Soy recien licenciado y he decidio irme de España porque no quiero dejarme los cuernos de becario por cuatro duros que me pagan.  Aunque la esperanza no la pierdo. Amo mi país y su temperatura, pero queda mucho por aprender y mejorar.

Aprender a base de tortas

El otro día me encontré a una señora en el autobús que me transmitió una humildad exorbitante. Me contó que llevaba 20 años trabajando de secretaria y que después de eso se quedó sin trabajo en España porque su empresa se fue a pique… Vaya tela.

Con coraje, pues ya tenía más de 40 años y no hablaba ni una palabra de inglés, decidió irse a vivir a Dublín. Allí trabajó de cocinera y después consiguió  un trabajo “más o menos digno” en el Aeropuerto de la capital de Irlanda.

La historia de esta señora me hizo pensar en lo dura que es la vida a veces. Que no se es joven toda la vida, que luego vienen problemas y que hay que ganar dinero. Como dice la canción: “It´s all about money”. Eso me apesta bastante. Todo el mundo se quiere enriquecer. Nadie da un duro por nadie porque el egoísmo de las personas es demasiado grande.

Sé que hay que aprender a conformarse, pero es que en este mundo TODO, sí, absolutamente TODO, funcióna a través del dinero. Si tienes dinero triunfas, si no lo tienes, estás fuera. ¿Cómo es posible que haya gente con cochazos y otra que está tirada por las calles pidiendo? ¿Se lo habrán buscado o la vida le ha dado esa oportunidad o desgracia?

Yo pienso que hay que luchar siempre y cuando haya un momento de tensión en la vida, agarrárse a lo que sea y devolverle la patada.

A veces la vida es “muy perra” y te da unos buenos bofetones que hacen pensar. La historia de esta señora me llegó al corazón. Me llevé mi “ostia” particular en la vida porque siempre pienso que todo es del color de rosa. Seguiré aprendiendo a base de ostias.